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El camino hacia una Smart City

Actualizado: 5 sept 2023

Columna de opinión por parte de Víctor Betancourt, Gerente General de SONDA en Panamá.



Cuando hablamos de “Smart City” prácticamente de forma inmediata se nos

viene a la mente las diversas formas en que la tecnología e innovación apalancan

el desarrollo de la movilidad y funcionalidad de una ciudad volviéndola

“inteligente”, si bien esto es cierto, también combina adicionalmente otros

elementos que buscan de manera integral generar un bienestar a los ciudadanos

que en ellas habitan.

Pero ¿cómo nació esta necesidad de que las ciudades tengan ahora que ser

inteligentes?, según datos del Banco Mundial cerca del 56% de las personas viven

en centros urbanos, y se calcula que para el 2050 el 70% de la población

planetaria se concentrará en las ciudades.

Los países de nuestra región no están exentos de esta tendencia, y en el caso

específico de Panamá, la Ciudad Capital cuenta con casi 1.5 millones de

habitantes, concentrando más del 35% de los habitantes del país en una sola

urbe, y la suma de las Provincias de Panamá y Panamá Oeste alcanza el 50% del

total de población, generando necesidades para sus ciudadanos en materia de

movilidad, seguridad, salud, y servicios públicos en general, con mayor nivel de

optimización y gestión en tiempo real.

El camino por transitar

Sí bien ya hay avances tangibles en las ciudades principales de nuestra región en

la movilidad, conectividad y gestión de la seguridad con videovigilancia en

amplias zonas, aún tenemos áreas de oportunidad, tomando como referencia las

grandes capitales del mundo:

1. Infraestructura Digital Avanzada: Una Smart City debe contar con una

infraestructura digital sólida, incluyendo una amplia conectividad de banda

ancha y redes de comunicación robustas. Esto permite la transmisión de datos en

tiempo real entre dispositivos y sistemas, lo que es fundamental para la

implementación de soluciones inteligentes en áreas como el transporte, la

energía y la administración pública.

2. Gestión Eficiente de la Energía: La eficiencia energética es un pilar esencial en

materia de gestión de recursos. La instalación de sensores para activación

oportuna de la iluminación, así como medidores inteligentes, permite el

monitoreo y control de consumo energético. Además, la integración de fuentes

de energía renovable y sus sistemas de almacenamiento contribuye a reducir la

huella de carbono y promover la sostenibilidad.

3. Movilidad Inteligente: Una de las prioridades debe ser la movilidad sostenible y

eficiente. Sistemas de transporte público inteligente, con información en tiempo

real y planificación de rutas óptimas, junto con la implementación de vehículos


eléctricos y compartidos, contribuyen a descongestionar el tráfico y reducir la

contaminación.

4. Gobierno Electrónico y Participación Ciudadana: La implementación de

servicios gubernamentales electrónicos y plataformas de participación ciudadana

en línea fomenta la transparencia y la interacción entre la administración y los

ciudadanos. Esto agiliza los trámites, promueve la toma de decisiones informada

y fortalece la confianza en las instituciones.

5. Sensores y Big Data: La recopilación y análisis de datos a través de sensores

distribuidos por la ciudad brindan información valiosa para la toma de decisiones

en tiempo real. El análisis de big data permite identificar patrones, tendencias y

necesidades, lo que puede aplicarse en áreas como la gestión del tráfico, la

planificación urbana y la respuesta a emergencias.

6. Desarrollo Urbano Planificado: Una Smart City se caracteriza por un desarrollo

urbano planificado y sostenible. La integración de sensores en infraestructuras

como edificios, parques y sistemas de agua permite supervisar su estado en

tiempo real, optimizar su mantenimiento y prevenir problemas antes de que

ocurran.

7. Seguridad y Resiliencia: La seguridad cibernética es esencial para proteger la

privacidad de los datos y prevenir ataques maliciosos. Además, los sistemas en las

ciudades desarrolladas deben ser resistentes y capaces de adaptarse a

situaciones de crisis, como desastres naturales o emergencias de salud pública,

mediante la utilización de tecnologías avanzadas de monitoreo y respuesta.

Por último, la educación y la capacitación son fundamentales para asegurar que

la población aproveche al máximo las oportunidades de una Smart City, y son

esenciales para garantizar su adopción y evolución en el tiempo. El acceso a

herramientas digitales, integradas con todos los servicios de información en línea

en los teléfonos inteligentes, garantizan una transformación urbana que impacte

positivamente en la calidad de vida y bienestar de todos los ciudadanos.


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